Nunca pensé leer este libro. Sinceramente. Nunca pensé que, aun gustándome la poesía, leyese un libro de poemas traducidos. Y menos un libro como este: Poesías de Safo traducidas del griego clásico.Me acerqué al libro porque conocía al autor, lo mucho que deseaba escribirlo y su capacidad para usar, moldear y hasta retorcer el lenguaje.
Dejadme que con solo una linea de los poemas de Safo dé un hilo que permita seguirlo hasta terminarlo:
"Yo no aspiro a tocar la inmensidad del cielo" 27 [52 L.-P.]
Los poemas son solo una parte. El conjunto es como una tarta bien hecha: una capa de bizcocho y otra de mermelada. Los comentarios y la historia de la traducción son, si cabe, tan emocionantes como el contenido. Permitidme mostrar un parrafo:
"Y luego vendría, inevitablemente, la literatura. Papiros desvencijados que conservan los ecos de las primeras - y artificiosas - compilaciones alejandrinas; citas dispersas en otros autores antiguos, las más con fines anodinamente gramaticales o ejemplificadores; versos hechos añicos sobre una vasija rota. Y, sobre todo, un inmenso repertorio de silencios. En eso ha quedado la poesía de Safo tras la marcha de su auditorio. Y de semejante escombrera se nutre esta traducción."
Termina el libro con las notas de traducción y un texto sobre la literatura española y su relación con Safo (de otro autor). Amargo y ácido que completan el dulce y terminan de llenar y crear apetito por las palabras.
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Reseña en ABC
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